Reiki Stage 3

The art of asking Amanda Palmer

Traductor: Ciro Gomez Revisor: Jose Gonzalez (Inhala, exhala) No siempre me gané la vida con la música. Por cerca de 5 años después de graduarme de una prestigiosa universidad de artes liberales, este fue mi trabajo diario. Me autoempleé como una estatua viviente llamada la Novia de 2 metros, y me encanta decirle a la gente que hice este trabajo,.

Porque todo el mundo siempre quiere saber, ¿quiénes son estos bichos raros en la vida realé Hola. Me pinté de blanco un día, parada en una caja, puse un sombrero o una lata a mis pies, y cuando alguien venía y ponía dinero, les entregaba una flor y un intenso contacto con los ojos. Y si no tomaban la flor,.

Ponía un gesto de tristeza y nostalgia mientras se alejaban. (Risas) Así que tuve los encuentros más profundos con la gente, especialmente con personas solitarias que parecían no haber hablado con nadie en semanas, y lográbamos este hermoso momento de prolongado contacto visual, hecho posible en una calle de la ciudad,.

Y nos enamorábamos un poquito, de cierta manera. Y mis ojos dirían, quot;Gracias. Te veoquot;. Y sus ojos dirían, quot;Nunca nadie me ve. Gracias a tiquot;. Algunas veces me hostigaban. La gente me gritaba desde sus carros: quot;¡Consigue un trabajo!quot; Y yo estaría como, quot;Este es mi trabajoquot;.

Pero duele, porque me hizo temer que de alguna manera no trabajaba, que estaba haciendo algo injusto, vergonzoso. No tenía ni idea de la perfecta y verdadera educación que estaba obteniendo para el negocio de la música, en esta caja. Y para los economistas por ahí, les puede interesar saber que en efecto tuve un ingreso bastante predecible, lo que fue impactante para mí.

Dado que no tenía clientes regulares, pero más o menos 60 dólares en un martes, 90 el viernes. Era constante. Y mientras tanto, estaba de gira localmente y tocando en clubes nocturnos con mi banda, las Dresden Dolls Esta era yo en el piano, un genio en la batería. Escribí las canciones y finalmente empezamos a ganar suficiente dinero como para que pudiera dejar de ser una estatua,.

Y según empezamos a viajar, realmente no quería perder esa sensación de conexión directa con la gente, porque me encantaba. Así que después de todas nuestras funciones, firmábamos autógrafos, abrazábamos a los fanáticos, pasábamos el rato y hablábamos con la gente, e hicimos de pedirle ayuda a la gente un arte, que se nos unieran y yo localizaba a músicos locales y artistas que se ponían fuera de nuestras funciones,.

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